Sex on Sunday: Sex work and sex workers in new film on Mexico, Bangladesh, Thailand

Most people don’t know what any sex-industry venue looks like apart from the street or someone’s bedroom viewed through a web camera. But even people who do know how some places look – where they themselves work, or where they themselves are customers – have little idea of what other sorts of places look like. Since I am a proponent of the cultural study of commercial sex, I like to disseminate things that show lesser-known kinds of people and places, so here are some clips from a new film directed by Michael Glawogger called Whores’ Glory (which I have not seen). The venues shown – in Mexico, Bangladesh and Thailand – are neither the most horrible nor the most comfortable. Try not to fall into generalising from these to whole countries or cultures, they are just random venues chosen for whatever reasons by the director.

We men are a commodity here – we supply the money, says one client here in Thailand. Observe how both sets of people are objectified in this venue.

They pay me and I enjoy it – A Mexican woman describes why she likes working.

Love requires money– A madam explains her career in a crowded Bangladeshi venue.

I wish we could hear more background sound and I wish we could smell the air, but I am glad at least that we can see and hear something of these places. And I don’t intend to launch into any reductionist ‘analysis’ of what are just small captured moments about whose origin we know nothing: how the director found these places, what he told participants, whether he compensated them in any way. And so on.

Oh, and the photo at the beginning is meant to depict a sex club located near the Gowanus Canal in Brooklyn – possibly now closed.

–Laura Agustín, the Naked Anthropologist

5 thoughts on “Sex on Sunday: Sex work and sex workers in new film on Mexico, Bangladesh, Thailand

  1. Sexworker Marc

    Glad, that you blog about this film from Austria. It was shown at Venice film festival and due to the fame and status of the film maker this anthropological view with a mature male gaze of the globalized sex business will reach greater audience. ( Besides, sex sells and ‘selling sex sells even better’ [MoF] 🙂

    So far the film was addressed in some major culture TV formats. And they can not completely turn over the participatory film message of the images themselves by adherence to the dominant exploitation paradigm. However, some tried to by saying something odd in the last comment line: “the film glorifies the night life as the life performance of the night”… 😉

    But that is was sacred whoring is all about.

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  2. asturiano

    Con espíritu constructivo:

    Leer esta nueva entrada que dejas me confirma que el marco conceptual desde el que tú te acercas al fenómeno de la prostitución (la perspectiva de los ‘estudios culturales’) te acaba abocando a un relativismo ético en los análisis y valoraciones que puedas hacer de dicho fenómeno.

    Creo, además que la excesiva influencia de la filosofía posmoderna en tu formación, por via de un autor como Michel Foucault, favorece dicho relativismo ético en tu toma de posición “moral” con respecto a fenómenos como la prostitución (o el ‘sexo comercial’ en general). No quiero decir con esto que quienes investiguen la prostitución deban despreciar por completo o dejar totalmente de lado a un autor como este, cuyas aportaciones, en mi opinión, han sido importantes, por ejemplo, para la tarea de algunos/as investigadores que han historiado la prostitución (F. J. Vázquez García; Alain Corbin…), pero sí considero que quienes investiguen fenómenos como la prostitución desde cualesquiera de las ciencias sociales (antropología social y cultura, sociología, economía, psico-sociología…) debería poseer una cierta formación en filosofía moral, para así poder elaborar análisis verdaderamente críticos y valiosos para las sociedades en las que realicen dichas investigaciones.

    Por otra parte, algun@s deberíais tener más en cuenta que la conceptualización de la prostitución como ‘trabajo’ que es central al “paradigma” que ha ido cogiendo cada vez más auge desde la década de 1980, es sólo una de las posibles, y que pensar sólo en esta clave puede ser científicamente reduccionista (tan reduccionista como lo puede ser, por ejemplo, el pensar en ‘la prostituta’ como una identidad prefijada caracterizada por ‘ser víctima’ tal y como tiende a hacer el feminismo abolicionista). En este sentido creo que las conceptualizaciones de la prostitución como un ‘trabajo posible para las mujeres’ –la exclusiva adopción del punto de vista de la persona que se considera a sí misma como ‘trabajadora del sexo’, están forzando a algun@s teóric@s y activistas feministas (por ejemplo: Ruth Mestre) a pensar que los actos de demandar “servicios” de prostitución por parte de los hombres son debidos
    a unas ‘necesidades’ que tales individuos varones tienen de tales servicios, así como a una consideración del concepto ‘placer’, que supuestamente se procuraría con tales servicios, en una clave, a mi juicio, “objetivista” (una interpretación en la que se obvia al sujeto varón consumidor y en la que ese concepto de ‘placer’ no aparece así cuestionado desde ningún punto de vista –ni psicológico, ni ético–, sino que más bien se presupone que los varones lo buscan y lo consiguen con tales servicios. Véase a este respecto por ejemplo: López Precioso, Magdalena y Mestre i Mestre, Ruth (2006): Trabajo sexual. Reconocer derechos, pág. 12).

    Si me lo permites, te doy una referencia a un manual universitario de ética, al que considero valioso por lo instructivo que resulta. Es la siguiente:

    GÓMEZ C. Y MUGUERZA, JAVIER (eds.): “La aventura de moralidad. Paradigmas, fronteras y problemas de la ética”.

    Considero que libros como este de filosofía moral deberíais leerlo (y asimilar su contenido) bastantes de las personas (aquellas a las que yo he leído) que investigáis la prostitución desde ámbitos como la antropología social y cultural o la sociología, pues quizás constribuirían a abriros un poco la mente y a enriquecer vuestra perspectiva de investigación.

    Un saludo.

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  3. Historicist

    Thanks for posting these–and to Michael Glawogger for making the movie. Thanks especially for your comment at the end. I realize that was exactly what I was doing–getting ready to launch an analysis (although not the same reductionist one that you avoided). That academic addiction is hard to suppress.

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    1. laura agustin Post author

      ha! yes, but i think it is a human instinct to begin generalising instantly upon seeing things that come with a national tag. the western instinct, at least, is to see diversity and begin to classify it, then make analyses of differences based on the previous classification – which was after all arbitrary. the process is questionable because skewed from the get-go.

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  4. asturiano

    “ha! yes, but i think it is a human instinct to begin generalising instantly upon seeing things that come with a national tag. the western instinct, at least, is to see diversity and begin to classify it, then make analyses of differences based on the previous classification – which was after all arbitrary. the process is questionable because skewed from the get-go.”

    Laura, creo que la práctica de clasificar y de dar nombres a las cosas no es equivocado en sí mismo. Las categorizaciones, clasficaciones, tipologías, taxonomías son una forma de proceder válida y necesaria para avanzar en el conocimiento; piensa por ejemplo en las disciplinas técnicas, científicas o filosóficas que han procedido de esta manera y los avances en nuestro conocimiento del mundo que han conseguido (la biología, la química, la sociología, la economía, la historia; la medicina; la ética…
    Creo que precisamente las clasificaciones nos sirven para poder aprehender la diversidad de la realidad.
    Eso que tú consideras, algo negativamente, como “instinto occidental” es precisamente una de las cosas que ha favorecido el que muchos saberes en los que podemos pensar se hayan desarrollado en Occidente.

    Creo que de alguna manera el posmodernismo (¿Foucault?) está subyaciendo, a través del relativismo o escepticismo (en cuanto a la existencia de verdades, en la medida en que se acepta la pluralidad absoluta de discursos que derivan de intereses enfrentados), y no sé si también, quizá, del énfasis de esa filosofía posmoderna en el lenguaje o el discurso, que sería el ámbito privilegiado a través del cual el poder define lo real, en la consideración tan negativa que tú haces de ese proceder categorizador y clasificatorio de la diversidad cultural, me parece que etnocéntrico para tí .

    Sí puedo estar de acuerdo contigo, no obstante, en tu alusión al defecto que supone el caer en las generalizaciones fáciles a partir de un pobre conjunto muy escaso de datos conocidos o de una información muy parcial sobre una determinada realidad. Efectivamente creo este fallo está presente con demasiada frecuencia en los jucios o análisis que realizamos cuando abordamos cuestiones de índole histórica, antropológica, sociológica…

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